Luego de un cambio de gobierno hay un período de varios meses en que se puede culpar al gobierno anterior por los problemas existentes. Pero a medida que pasa el tiempo esos problemas, si no son corregidos, pasan a ser "propiedad" de las nuevas autoridades.
Es el caso en la República Dominicana del sector eléctrico, cuyas aflicciones se transmiten de gobierno a gobierno.
Al gobierno demócrata en los EE.UU. le está pasando lo mismo. A pesar de que la crisis financiera, la recesión, el colapso del sector vivienda y el aumento del desempleo se originaron en el gobierno republicano anterior, la persistencia de los problemas ha hecho que la aprobación pública del gobierno haya caído desde cerca del 70% a menos del 50%
Pero ese cambio no significa que los republicanos tradicionales sean los beneficiarios. Hay un descontento general que ha permitido que surja un movimiento inusual, opuesto tanto a los demócratas como a los estamentos directivos del partido republicano. El movimiento toma su nombre del episodio, en diciembre de 1773, conocido como el motín o fiesta del té, durante el cual residentes de Boston abordaron tres barcos cargados de té y tiraron la carga al mar, en protesta por un impuesto sobre ese producto que el Parlamento inglés había establecido.
El movimiento ha logrado vencer varios candidatos "oficiales" en las primarias del partido republicano, a quienes acusó de ser demasiado liberales.
Es una fuerza ultra conservadora que promueve reducir los gastos públicos y el tamaño del gobierno, mayores prerrogativas personales, controles a la inmigración y una interpretación derechista de la Constitución.
Si la composición del Congreso varía en las elecciones de noviembre próximo, la estrategia expansiva del gobierno actual, basada en el endeudamiento público, encontrará muchos obstáculos, lo que se reflejará en la RD, tan vinculada a la economía estadounidense.
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