| diariolibre.com 02 de marzo del 2010 |
 |
 |
Cuando ocurre un desastre natural, la atención de los medios de prensa, los gobiernos, los organismos internacionales y el público en general se concentra en las víctimas, las edificaciones destruidas, los rescates y las narraciones de los que sobreviven.
La atención de los mercados internacionales, en cambio, se enfoca sobre los efectos en la producción.
Como Haití no es una fuente importante de ningún producto, el terremoto que ocurrió allá no provocó ninguna alteración en esos mercados.
El número de víctimas del terremoto en Chile ha sido mucho menor que en Haití, apenas tres décimas del uno por ciento.
Pero como Chile incide en el mercado internacional del cobre, dado que es el mayor exportador mundial, tan pronto se conoció la noticia del terremoto, el precio del cobre subió de golpe en cerca de un 6%.
Las minas en sí no parecen haber sufrido daños de importancia. Los principales yacimientos se encuentran en el norte del país, a unos mil kilómetros del epicentro del terremoto, por lo que las instalaciones no fueron afectadas.
Tampoco sufrieron daños los puertos de Antofagasta y Mejillones, por donde se embarca la mayor parte de la producción de esos yacimientos.
Pero las operaciones de otras minas de menor volumen de producción, localizadas más cerca del centro del país, han sido detenidas.
El puerto central de San Antonio fue cerrado y varias vías de acceso en el área han quedado bloqueadas.
La mayor inquietud es la disminución en el suministro de energía eléctrica. Aunque las redes eléctricas fueron muy afectadas en el sur del país, en torno a las minas no ha habido daños de consideración.
Sin embargo, las dos mayores refinerías de petróleo del país, que suplen el combustible que usan las plantas generadoras de energía, tuvieron que ser cerradas, lo que implica que será necesario importar diesel para poder mantener las minas operando.
gvolmar@diariolibre.com
De Gustavo Volmar
|