No es frecuente que una gran empresa escoja a la RD como su primer punto de operaciones en Latinoamérica. De hecho, el país no ha atraído nuevos bancos internacionales o cadenas minoristas como Wal-Mart, K-Mart y Home Depot.
Carrefour, que llegó teniendo ya una fuerte presencia en América del Sur, archivó sus planes de expansión en el país.
La apertura de la tienda IKEA en Santo Domingo, su primera en América Latina, es por lo tanto una buena señal para la economía dominicana.
Fundada en 1943 por un joven sueco de 17 años de edad (hoy con 83 años), conocido en ese entonces por sus inclinaciones políticas derechistas, IKEA es propiedad de fundaciones controladas por sus familiares, sus acciones no se negocian en las bolsas de valores y opera en base a un complicado sistema de franquicias entre compañías.
Su nombre está constituido por las primeras letras del nombre del fundador (I), su apellido (K), la granja donde creció (E) y la parroquia a la que pertenecía (A).
Sus mercados más importantes son Estados Unidos y Alemania, pero opera también en países como China, Japón, Australia, Rusia, Israel y Turquía, con 302 establecimientos, 12,000 productos y 130,000 empleados a nivel mundial.
Aunque el diseño es sueco, en realidad sólo una parte de los productos son fabricados en Suecia, notable por sus elevados costos de producción. Otros países, como China y Polonia, suplen mayores porcentajes del total.
Aunque se presenta como defensora del medio ambiente y adversaria de los artículos desechables, la principal herramienta de mercadeo de IKEA es su catálogo anual, el cual absorbe cerca del 75% del presupuesto de ventas y consume una enorme cantidad de papel, que la empresa alega es reciclable en un 85%.
Alrededor de mil empleados de IKEA en Francia, de un total de 9,000, están en huelga actualmente. Piden un 4% de aumento y la empresa sólo ofrece un 2%.
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De Gustavo Volmar