| Listin Diario 28 de enero del 2009 |
SANTO DOMINGO.- La diversidad de sectores productivos que existe en República Dominicana, sumado a una limitada cultura de unidad y capacidad de consenso, son elementos que inciden en la carencia de unificación en el sector empresarial dominicano.
Empresas de servicios que cobraron fuerza en los últimos 20 años y sustituyeron en parte el peso de la industria que por años fue protegida para motivar la creación de empleos, se suman a los privilegios legales de determinados sectores en detrimento de otros que ahora no tienen la misma protección del pasado.
Por eso a los empresarios se les hace difícil ponerse de acuerdo en determinados aspectos económicos, políticos y sociales para asumir posiciones de más peso frente a las decisiones gubernamentales.
Esas discrepancias y hasta discriminación de parte de algunos sectores productivos fue lo que hizo surgir más organizaciones empresariales de las necesarias en su momento, como las asociaciones de empresas industriales de Herrera y de Haina, que encabezaron jóvenes empresarios emergentes que no hallaron espacio en la poderosa Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD) de entonces.
Casos más recientes En el año 2004, cuando retornó al gobierno el presidente Leonel Fernández y su Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el país estaba sumido en un crisis y un elevado déficit fiscal que hacía obligatoria una reforma fiscal para aumentar los ingresos en por lo menos 1.7% del producto interno bruto (PIB).
Como una forma de evitarse conflictos y hasta cierto punto de desprenderse de responsabilidad, el Gobierno propuso al sector empresarial, encabezado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), que diseñara una propuesta de reforma mediante la cual se afectaran lo menos posible al sector pero que garantizara esa cantidad de ingresos.
El resultado es que los empresarios no pudieron acordar una posición uniforme y por eso sufrieron las consecuencias de por lo menos tres reformas fiscales en menos de cuatro años diseñadas por el Gobierno sin tomar en cuenta la importancia de algunos sectores sobre otros, lo cual empeoró la situación de los sectores productivos.
Mucha diversidad
Lo que pasa es que los empresarios dominicanos están agrupados entre sectores exportadores que abogan por condiciones de exención impositiva igual a la que disfrutan las empresas de zonas francas, también organizadas en el Conep.
De otro lado están las telecomunicaciones, las empresas de bebidas alcohólicas y de tabaco, el turismo, agropecuaria y la industria manufacturera local. También es preciso tomar en cuenta a la importante pequeña y mediana empresa, que a pesar de su poca influencia y elevada informalidad, representa la principal fuente de empleos del país.
A eso se suma el hecho de que el país está sumido en una profunda crisis energética, pero los poderos generadores son a su vez empresarios tradicionales y socios de ellos y tienen elevada incidencia en las decisiones que se pudieran tomar a lo interno de las organizaciones empresariales.
La Cámara Americana de Comercio, que agrupa a las empresas de capital norteamericano y a importantes compañías locales influye enormemente en el contexto empresarial dominicano. La unificación de criterios es difícil en una diversidad tan grande de empresas.
Posiciones encontradas
Precisamente este martes cerca de 20 organizaciones empresariales encabezadas por la Asociación de Industrias de República Dominciana convocaron a una rueda de prensa en la Torre Empresarial en la que solicitaron al Gobierno la posposición del conocimiento de la reforma de la Constitución de la República para que no choque con el proceso de diálogo en el marco de la cumbre de las fuerzas vivas de la sociedad convocada por el presidente Leonel Fernández.
El Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) no se adhirió a la petición, argumentando que existen posiciones encontradas entre algunos de sus directivos respecto al tema.
LAS ENTIDADES DE MÁS PRESENCIA PÚBLICA
Aunque en el país existen diversas organizaciones empresariales, hay algunas que mantienen una activa presencia pública. Entre ellas destaca en primer logar el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), seguida por la Asociación de Industrias de República Dominicana (AIRD).
La Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) se caracteriza por mantenerse siempre a la vanguardia en los temas de importancia social y económica como la educación, salud y energía eléctrica, así como de seguimiento constante a los gastos del Gobierno, al igual que las asociaciones de Industriales de Herrera y de federaciones de Industrias (FAI). Otras organizaciones de incidencia pública son las que agrupan a sectores de gran importancia en la generación de divisas y de empleos como Asonahores, que agrupa a los hoteleros, y Adozona, con los dueños y operadores de empresas de zonas francas.
La Cámara Americana de Comercio no se mantiene muy activa en los medios de comunicación, pero se destaca porque cada mes organiza un almuerzo con orador invitado del sector económico tanto del Gobierno como del área privada. Candidatos presidenciales, embajadores de Estados Unidos y presidentes de la Repúblcia han participado.
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