| Listin Diario 19 de diciembre del 2008 |
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Enclavada en el corazón del Caribe, República Dominicana continúa a la vista de inversionistas del área turística residencial, sobre todo de la inmobiliaria. Algunos dirán que la crisis mundial afecta algunos proyectos. Sin embargo, el alto potencial podría superar la oferta en zonas aún inexploradas.
Más de US$1,500 millones se concentran en inversiones turísticas en edificaciones, villas, apartamentos, marinas y campos de golf. La virginidad aflora en una cantidad de zonas. La Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) lo reconoce y establece que el potencial turístico ronda el 60%.
Casi ningún extranjero que haya visitado el país ignora el desarrollo de la zona Este en materia turística. Punta Cana, Bávaro, Cap Cana, Casa de Campo en La Romana; las inversiones del Grupo Metro en Juan Dolio, en la provincia de San Pedro de Macorís; los proyectos que desarrolla el Puerto Sans Souci en la metrópoli de Santo Domingo o de otras infraestructuras hoteleras, villas y apartamentos concentradas en Samaná y Puerto Plata.
Otras zonas sin explotar como el Polo IV de Barahona, que comprende toda la costa Sur hasta la provincia fronteriza de Pedernales, se cuentan entre las grandes áreas sin explotar. Esas regiones requieren de mayor promoción.
A la oferta de sol y playa se agregan otras ventajas y una de ellas es la Ley 171-07 que protege a los pensionados y rentistas interesados en fijar residencia en el país, con exenciones de hasta un 100% en el pago de los impuestos.
La Ley 158-01 facilita la construcción de hoteles, restaurantes, acuarios, parques de diversión, campos de golf. Otras leyes son la de registro Inmobiliario (108-05) y se complementa con la 184-02, sobre fomento del desarrollo turístico para polos de escaso desarrollo y nuevos polos ubicados en provincias y localidades de gran potencialidad.
República Dominicana figura entre los países atractivos para la inversión. Sin embargo, todavía no está claro si la sombra de la crisis financiera internacional pudiera hacer tambalear las decisiones de los inversionistas hacia estas latitudes o que se decidan por traer sus capitales hacia donde consideren que además de confort obtendrán seguridad y rentabilidad.
Analistas creen que para aprovechar esa incertidumbre mundial se impone promover más el alto potencial dominicano. De hecho, el Banco Central señala que el flujo de inversión extranjera directa (IED) registrado a septiembre compensó el efecto de la crisis con la entrada de US$2,353 millones, proyectando que alcance un récord US$3,000 millones al cierre del año.+Las ofertas Jarabacoa y Constanza, en la provincia La Vega de la zona norte del país, se cuentan entre los polos de gran potencial no tan explotados, que exhiben un clima frío y una exuberante flora y fauna.
El IV Polo ampliado que comprende a Barahona, Baoruco, Independencia y Pedernales, en el suroeste del país, es considerado “la cenicienta” por su gran riqueza y belleza, y carece de infraestructura vial y habitacional, entre otras fallas que hallarían solución sólo con voluntad política. La playa Bahía de las Aguilas es una piscina natural, con 14 kilómetros de arena blanca que ha comenzado a despertar el interés de actores y estrellas de cine y de cantantes españoles, estadounidenses y europeos.
La provincia de Pedernales cuenta también con un microclima que además de sol y playa garantiza el turismo de aventura, pesca y cacería con la más absoluta seguridad de movimiento en toda la región. Hay quienes dicen que se trata de un “remanso de paz”, como reza un letrero a la entrada del pueblo.
Otros polos no tan explotados están comprendidos en las provincias Monte Cristi, Dajabón, Santiago Rodríguez y Valverde, en el Noroeste. Otro polo ampliado es el de San Cristóbal, Palenque,
Peravia y Azua, que son una fuente para el turismo cultural en el Sur. Samaná, Hato Mayor, San Pedro de Macorís, Espaillat, Villa Trina y Jamao al Norte, Monte Plata, La Vega, entre otros, forman parte de la oferta pendiente de sacar más provecho de la oferta turística dominicana en el Nordeste. En las zonas turísticas hay cerca de 4,000 villas y apartamentos construidos y existen 2,000 unidades más en construcción.
EMPRESARIOS DEL SECTOR
El clima, bellas playas, hermosos entornos de montaña que abarcan combinaciones con el mar y recursos humanos que han aceptado el desarrollo del turismo, evidencian el alto potencial de República Dominicana, opina Juan Bancalari Brugal, presidente de la Asociación Dominicana de Empresas Turísticas Inmobiliarias (ADETI),
“Si hay una inversión buena en República Dominicana es en el sector inmobiliario turístico a largo plazo, porque nadie hace una inversión a seis meses o un año, sino a diez, 15 ó 20 años”, expresa el empresario. Dijo que si el corto plazo pudiera tener una crisis coyuntural a largo plazo es una “super inversión”.
Juan Dolio, Punta Cana y Bávaro han sido explotadas, pero todavía tienen potencial. Bancalari define a Samaná y Playa Grande como los nuevos polos de gran potencial; y en el Sur, específicamente Bahía de las Águilas, es una zona de enorme potencial. “Son una belleza y está completamente virgen.
Esa área necesita de infraestructuras y que se solucione el problema de propiedad de la tierra”, afirma. En el 2007 la inversión inmobiliria rondó los US$2,200 millones. Este año el ritmo ha disminuido.
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